Introducción: El jugo de tomate casero es una bebida nutritiva y refrescante que tiene un sabor auténtico gracias a su preparación artesanal. Esta receta tradicional, heredada de generaciones anteriores, no necesita de ningún exprimidor, solo ingredientes frescos y simples que puedes encontrar fácilmente en casa. El jugo de tomate que prepara la abuela es ideal para acompañar el desayuno o como una bebida saludable en cualquier momento del día. ¡Descubre cómo hacerlo y disfruta del sabor natural de los tomates!
Ingredientes:
6 tomates maduros
1/2 taza de agua (ajustar según preferencia de consistencia)
1 cucharada de sal
1 cucharadita de azúcar (opcional)
Jugo de 1 limón
1 ramita de cilantro o albahaca (opcional, para dar un toque fresco)
Instrucciones:
Lava bien los tomates bajo agua fría.
Haz una pequeña cruz en la parte superior de cada tomate con un cuchillo y colócalos en una olla con agua hirviendo durante 1-2 minutos para pelarlos fácilmente.
Saca los tomates del agua caliente, pélalos con las manos y retira las semillas si lo deseas (esto es opcional, ya que algunos prefieren el jugo con más pulpa).
En una licuadora o procesador de alimentos, coloca los tomates pelados, el agua, el jugo de limón, la sal y el azúcar (si lo estás utilizando). Licúa hasta obtener una mezcla suave.
Si prefieres un jugo más líquido, puedes colarlo con un colador fino.
Sirve en un vaso y decora con un ramito de cilantro o albahaca para darle un toque especial.
Consejos para servir y almacenar:
Sirve el jugo bien frío con hielo para una experiencia refrescante.
Para un sabor más intenso, puedes dejarlo reposar en el refrigerador por unos minutos antes de servir.
Si te sobra jugo, guárdalo en un recipiente hermético en el refrigerador por hasta 2-3 días. Si deseas conservarlo por más tiempo, puedes congelarlo en porciones individuales.
Variaciones: