Introducción
Si alguna vez has experimentado la sensación cálida y reconfortante de un gato frotándose contra ti, sabes que es un momento de pura ternura. Inspirados en esa sensación acogedora, hemos creado una receta que captura esa suavidad y calidez en un platillo delicioso. Perfecto para compartir en una tarde tranquila o como un antojo especial.
Ingredientes
2 tazas de harina de almendras
½ taza de mantequilla sin sal (a temperatura ambiente)
½ taza de azúcar morena
1 huevo grande
1 cucharadita de esencia de vainilla
½ cucharadita de canela en polvo
¼ cucharadita de sal
½ cucharadita de polvo de hornear
½ taza de chispas de chocolate blanco (opcional)
Instrucciones
Precalienta el horno a 180°C (350°F) y prepara una bandeja con papel para hornear.
Mezcla la mantequilla con el azúcar en un bol grande hasta obtener una textura cremosa.
Incorpora el huevo y la vainilla, batiendo hasta integrar bien.
Añade los ingredientes secos: harina de almendras, canela, sal y polvo de hornear. Mezcla suavemente hasta formar una masa homogénea.
Incorpora las chispas de chocolate blanco si deseas un toque más dulce.
Forma pequeñas bolitas con la masa y colócalas en la bandeja, dejando espacio entre ellas.
Hornea por 12-15 minutos o hasta que los bordes estén dorados.
Deja enfriar antes de servir para disfrutar su textura suave y reconfortante.
Consejos para Servir y Almacenar
Para una experiencia aún más acogedora, acompaña con una taza de leche tibia o té de manzanilla.
Almacena en un recipiente hermético a temperatura ambiente por hasta 5 días.
Si quieres que duren más tiempo, puedes congelar las galletas y recalentarlas en el horno por unos minutos antes de consumir.
Variantes