Introducción
Si buscas una receta fácil, deliciosa y nutritiva, esta torta de espinacas y queso parmesano es una excelente opción. Con una textura suave y un sabor irresistible, es perfecta para cualquier comida del día. Además, es una forma deliciosa de incorporar más verduras a tu alimentación sin sacrificar el placer de comer algo realmente sabroso.
Ingredientes
Para preparar esta exquisita torta, necesitarás:
2 tazas de espinacas frescas (o 1 taza de espinacas cocidas y escurridas)
1 taza de queso parmesano rallado
3 huevos
½ taza de harina de trigo (puedes sustituir por harina de avena o almendras para una versión más saludable)
1 cucharadita de polvo de hornear
½ taza de leche (puede ser de vaca o vegetal)
2 cucharadas de aceite de oliva
1 diente de ajo picado
Sal y pimienta al gusto
Instrucciones
Preparar las espinacas: Si usas espinacas frescas, lávalas bien y pícalas en trozos pequeños. Si usas espinacas cocidas, asegúrate de escurrir bien el exceso de agua.
Sofreír el ajo: En una sartén con un poco de aceite de oliva, sofríe el ajo hasta que esté dorado. Agrega las espinacas y cocina por unos minutos hasta que reduzcan su tamaño. Reserva y deja enfriar.
Mezclar los ingredientes secos: En un bol, mezcla la harina, el polvo de hornear, la sal y la pimienta.
Incorporar los ingredientes líquidos: Añade los huevos, la leche y el aceite de oliva a los ingredientes secos, mezclando hasta obtener una masa homogénea.
Agregar el queso y las espinacas: Incorpora el queso parmesano y las espinacas sofritas, mezclando bien para distribuir los ingredientes de manera uniforme.
Hornear: Precalienta el horno a 180°C (350°F). Engrasa un molde y vierte la mezcla. Hornea por aproximadamente 30-35 minutos o hasta que al insertar un palillo en el centro, este salga limpio.
Dejar enfriar y servir: Una vez lista, deja reposar unos minutos antes de desmoldar y cortar.
Consejos para Servir y Almacenar
Puedes servir la torta caliente o a temperatura ambiente, acompañada de una ensalada fresca o una salsa ligera.
Si te sobra, guárdala en un recipiente hermético en el refrigerador por hasta 3 días. Para recalentar, usa el horno o una sartén para mantener su textura crujiente.
También puedes congelarla en porciones individuales y calentar en el horno cuando la necesites.
Variaciones